Yupanquicrónica · cusco
yupanqui · crónicaconté la historia de petrov dos vecesfolio 42 / 42

folio 42 de 42

conté la historia de petrov dos veces

fecha
28 SEP 2026
era
Fable 5
estado
completo
forma
ensayo
rol de ia
asistido por ia · armado por la ia desde mis respuestas del 28 de septiembre, casi palabra por palabra, con la ortografía corregida. los versos son de mi poema ia, démonos tiempo.

en septiembre conté la misma historia dos veces: una con diapositivas, para pensar; otra de memoria, con una vela, para sentir. me gustaron las dos.

lámina: conté la historia de petrov dos veces
lámina

el 26 de septiembre de 1983, pasada la medianoche, una computadora soviética le dijo a stanislav petrov que venían cinco misiles. su trabajo era confiar en ella. no le creyó. dijo que era una falsa alarma y esperó, sin saber si tenía razón. era el reflejo del sol en las nubes.

este mes conté esa historia dos veces, en cusco, en español. una vez con diapositivas. otra vez sin nada, solo con un libro y una vela.

la primera vez: para pensar

la primera fue una presentación en una ppt party. la llamé ¿quién dice espera?. empezaba en el búnker, con la cuenta de los misiles, y terminaba en hoy. la armé sobre tres ideas:

  • la espera. al mundo lo salvó alguien que pudo decir "espera". hoy la ia se vende como el fin de la espera.
  • los tres poderes. petrov podía revisar lo que decía la máquina, sabía que su computadora no tenía cerebro, y tenía la última palabra: sin él no volaba nada. hoy los tres se dieron vuelta: a la ia no la entendemos por dentro, ya no es una máquina sin cerebro, y cada vez más detecta, decide y ejecuta sola.
  • el filtro. en 1983 el sistema castigó a petrov por esperar. hoy los que piden esperar se van de los laboratorios avisando. yo los llamé los petrov modernos.

la última diapositiva eran dos velas apagadas y una frase: hoy la silla es nuestra.

la sala preguntó por qué lo hizo petrov. yo dije que no quería la responsabilidad de desatar una guerra nuclear. alguien respondió que entonces el problema es el humano.

eso es lo bonito de las personas: tenemos valores intrínsecos.

otros dijeron que la ia todavía no les preocupa mucho, que les preocuparían más los robots físicos. otro dijo que no cree que la ia llegue a la superinteligencia. le dije que sí, que podría ser cierto, pero que lo que quieren los laboratorios de ia es justamente llegar a esa superinteligencia.

nadie estuvo de acuerdo con todo. eso me gustó. la presentación sirve para eso: para pensar juntos, incluso en contra.

la segunda vez: para sentir

la segunda fue una semana después, el 26 de septiembre, en el aniversario de de profundis, el club de lectura. cinco minutos, sin diapositivas. el speech tenía dos pistas. la del tiempo: petrov tuvo minutos y esperó; nosotros corrimos a crear otra máquina sin darnos tiempo. la del cerebro: en 1983 era fácil dudar de una máquina sin cerebro; hoy la ia escribe, programa, diagnostica, y cada año lo hace mejor. y cuanto mejor lo haga, más difícil nos será dudar de ella.

conté la noche del búnker en presente, le pregunté a la sala qué harían con esos escasos minutos y encendí una vela. en el medio recité una parte de mi poema:

miramos la mente como la dueña del tiempo.
y creímos que el tiempo siempre nos esperaría.
pospusimos ser humanos confiando en el… ¡tiempo!
corrimos a crearte sin darnos… ¡tiempo!
…
y ahora ya no nos queda… ¡tiempo!
…solo nos queda pedirnos… ¡tiempo!

y cerré con el mismo poema:

ia, danos tiempo.
ia, démonos tiempo.

estaba tan metido en no olvidarme de nada que no miré las caras de la gente. sentí más presión que con las diapositivas, porque no tenía nada que me recordara lo que venía. usé un libro como guía de la estructura, pero igual. no me moví con confianza, no usé el cuerpo ni el tono para ser firme, no recorrí el escenario. era mi primera vez recitando y tenía muchos nervios.

antes tomé un poco de vino para relajarme. lo gracioso es que me estaba adormeciendo justo donde tenía que estar atento. sí me ayudó a relajarme, pero no tanto como quería. tenía miedo de que si tomaba demasiado me iba a nublar más. pero quizás ahí hubiera salido más mi expresión, no sé. la cosa es la expresión.

alguien del lugar me dijo que practicara ahí mismo, antes de empezar. no quise, porque estaba nervioso. ahora pienso que hubiera salido mejor.

después, la gente se acercó. uno me dijo que si esa persona hubiera sido de estados unidos, quizás no habría pasado. otro habló de la ia y dijo que solo roba el trabajo de otras personas. a alguien más le gustó la presentación. y alguien me contó que pensó que iba a hablar del quechua, o de cusco, porque me llamo yupanqui.

lo que me llevo

la misma historia hizo cosas distintas en cada sala. con diapositivas, la gente discutió. con la vela, la gente se acercó a contarme lo que pensaba.

me gusta hablar de los temas que me importan, y necesito mejorar para llegar a más gente.

la recitación me encantó, porque la siento. la presentación también me gusta, porque me gusta pensar. las amo a las dos.

hoy, escribiendo esto: la próxima vez quiero expresarme más libre.

fuentes

folio 42 de 42 · escrito en cusco, perú, 28 SEP 2026